Libros del Zorzal
En el año 1927 Albert Londres viajó de incógnito a la Argentina para llevar adelante una investigación sobre la trata de blancas. El camino de Buenos Aires, fruto de esa investigación, es mucho más que una crónica ocurrente o el relato de un viaje por el “paraíso de los rufianes”: constituye un testimonio polémico sobre la Argentina y un precioso documento sobre el circuito internacional del hampa.
Albert Londres nació en 1884, en Vichy, y comenzó su carrera como periodista en los años previos a la Primera Guerra Mundial. Así, se convirtió en corresponsal de guerra hasta el fin de los combates. Luego continuó viajando por el mundo y cubrió múltiples acontecimientos de la historia del siglo XX. Es considerado uno de los máximos precursores franceses del periodismo de investigación. Murió el 16 de mayo de 1932 en el incendio del barco Philippar.
“¿Quién vive?” He aquí una preciosa traducción argentina de Hamlet. Empresa inhabitual que hace jugar por partes iguales una comprensión política del arte de traducir y un discernimiento artístico de lo que debe ser una política de la traducción. Su autor, Eduardo Rinesi, ha tenido en cuenta el lugar de Hamlet en la tradición cultural de Occidente y en los debates recientes sobre los infinitos significados de un destino trágico. Toda traducción está signada por la resistencia que opone una materia lingüística ajena. El trabajo de Rinesi no opta por aliviar dificultades sino por concederle al texto todas las inflexiones que hacen a su misterio, su exquisita ambigüedad y su contundencia alucinada. Se nota la fina orfebrería que pone en práctica en el seno de nuestro castellano, equiparable en sutileza al estudio preliminar que escribe. Eduardo Rinesi, escritor y filósofo de la política, abre su trabajo con uno de los estudios hamletianos más apasionantes que se hayan escrito en castellano. Es una reflexión sobre la venganza como forma limítrofe de la política, del arte y de la misma traducción. La venganza como fatalidad que es inútil y cruel, como no sea ella misma la que alienta el pensamiento profundo de las conciencias públicas y hablantes. Y la que encarna el mito secreto que lleva al propio Shakespeare a escribir precisamente esta obra. Tal la sorprendente tesis de este estudio y del acto de traducción aquí empeñado, que agradecerán los lectores.
“Un pueblo antiguo, el primero y legítimo dueño del continente americano, se deshace día a día como la nieve bajo los rayos del sol y, a la vista de todos, desaparece de la faz de la tierra. En sus propias tierras, y usurpando su lugar, otra raza se desarrolla con rapidez aun mayor; arrasa los bosques y seca los pantanos; lagos grandes como mares y ríos inmensos se oponen vanamente a su marcha triunfal.”Tocqueville relata en estas páginas el viaje que emprendió, en julio de 1831, desde Detroit hasta Saginaw, junto con su amigo Gustave de Beaumont. Bosques arrasados, desiertos que se convierten en ciudades, pueblos aborígenes perseguidos: en América nada será igual después de la llegada del hombre blanco.Alexis Henri Charles de Clérel, vizconde de Tocqueville (1805-1859), fue un jurista, político e historiador francés. Su obra es una referencia obligada para entender fenómenos como el Antiguo Régimen en Francia y la democracia en Estados Unidos.
“El padre Lacour estará cómodo en esa fosa. Conoce la tierra, y la tierra lo conoce a él. Se llevarán bien. Hace ya sesenta años que ella le dio cita, el día en que él la abordó por primera vez con su pico. Sus amores debían terminar de esa manera, la tierra debía tomarlo y guardarlo para sí.”Vivir, casarse, morir. En los textos que presentamos, Zola se interroga sobre las diferentes configuraciones que adoptan el matrimonio y la muerte en la sociedad burguesa. A través de casos ejemplares (tomados de la aristocracia, la alta burguesía y las capas populares), el autor nos muestra con un humor corrosivo ese escándalo que subyace a las diversas manifestaciones sociales: la desigualdad.Huérfano desde su juventud, Émile Zola (1840-1902) se ve obligado a trabajar tempranamente. A los veinticinco años obtiene sus primeros ingresos de fuentes literarias gracias a la publicación de sus versos y ensayos, y en 1867 escribe su ópera prima, Thérèse Raquin. Su interés por las conductas sociales y el detalle con que las describe lo convierten en el fundador del Naturalismo.
“¿Quién pretendería responsabilizar en Alemania a este inocente, a este estúpido hombre del montón por todo lo que se agita bajo el cuero cabelludo de Adolf Hitler? Está tan recorrido como cualquiera por corrientes de una intensidad extrema de las cuales no comprende sino pocas cosas, que él no ha elegido y cuyas consecuencias mide de manera equivocada. Ahora bien, lo que pido aquí con insistencia es que estas corrientes sean estudiadas y que dejemos de hablar tanto de Adolf Hitler como de los hombres del montón que el día de hoy lo aclaman.”Este texto, inédito en español, fue pronunciado por Bataille en un ciclo de conferencias presentadas en el Collège de France. La fecha: 1938, un poco antes de los acuerdos de Munich y de la Segunda Guerra Mundial. A través de rodeos que le son familiares, el autor logra dar cuenta de la gravedad del tiempo que le toca vivir. Georges Bataille nació en Billom, Francia, en 1897. Fundador de numerosas revistas y grupos de escritores, dejó una obra abundante y diversa: cuentos, poemas y ensayos. Durante su vida fue relativamente poco conocido, pero ejerció una influencia considerable sobre autores de generaciones posteriores, como Michel Foucault, Philippe Sollers y Jacques Derrida.
“He envejecido mucho desde mis primeras publicaciones, que tuvieron lugar en el año 1580. Pero dudo que me haya vuelto una pulgada más sabio. Yo entonces y yo ahora somos por cierto dos: cuál es mejor no puedo decirlo. Sería bonito ser viejo si uno no se encaminara a otra cosa que al mejoramiento. Es un titubeante andar de borracho, vertiginoso, informe, o de juncos que el aire maneja azarosamente según los designios de la brisa.”Todo es relativo. Ésa es la gran lección que sobrevuela este texto, extraído del libro III de los Ensayos de Montaigne. Pilar de un auténtico monumento literario, De la vanidad nos acerca una propuesta esencial: conservar el espíritu crítico, pues ningún conocimiento es absoluto. En un siglo en el cual reinan las guerras de religión, la miseria y la vanidad, Montaigne reclama el derecho a dudar, para defender el eclecticismo y la tolerancia. Michel Eyquem de Montaigne (1533-1592) fue uno de los escritores más influyentes del Renacimiento francés. En sus escritos demuestra una asombrosa habilidad para mezclar la especulación teórica más rigurosa con anécdotas casuales y autobiográficas. Buena parte de la literatura moderna de no ficción debe su génesis a Montaigne, quien dejó su huella en autores como Shakespeare, Rousseau y Nietzsche.
“Tu creación está incompleta. No has podido insuflar más que una porción de tu alma a tu querida obra. La antorcha de Prometeo se ha apagado más de una vez en tus manos, y muchos sitios de tu cuadro no han sido tocados por la llama celeste.”
Pourbus y Nicolás Poussin visitan al pintor Frenhofer, quien desde hace 7 años se esfuerza por dibujar a una mujer imaginaria, llamada primero la Belle Noiseuse –una célebre cortesana– y luego, en la versión definitiva, Catherine Lescault, una virgen maravillosa. Cuento fantástico a la manera de Hoffman al principio, La obra maestra desconocida consigue, poco a poco, desprenderse de las primeras apariencias. Con la puesta de relieve de su dimensión filosófica, se impone como uno de los textos esenciales de Balzac sobre el arte, el artista y la creación.
Honoré de Balzac (1799-1850) es quizás el escritor francés más importante de la primera mitad del siglo XIX, dueño indiscutible de la novela realista. Elaboró una obra monumental, La comedia humana, ciclo coherente de varias decenas de novelas cuya ambición era describir de modo casi exhaustivo la sociedad de su tiempo.
“La muerte se cernía alegremente sobre los hospitales, y los Chatterton y los Savage de la calle Saint-Jacques crispaban sus dedos helados sobre los escritorios, cuando el hombre más falso, el más egoísta, el más sensual, el más goloso, el más espiritual de nuestros amigos se instalaba frente a una deliciosa cena y una buena mesa, en compañía de una de las mujeres más hermosas que la naturaleza haya creado para el placer de los ojos.”La Fanfarlo es un relato de inspiración autobiográfica escrito por Baudelaire a los 24 años. El joven poeta Samuel Cramer intenta ayudar a su amiga Mme de Cosmelly: debe deshacer el romance entre el esposo de ésta y la célebre bailarina Fanfarlo. Se hace pasar por un enamorado de la actriz, pero se toma tan en serio el papel que cae en su propia trampa.Charles Pierre Baudelaire (1821-1867) fue uno de los más notables poetas franceses del siglo XIX. Su vida estuvo marcada por diversas amarguras y por el anhelo de un afuera imposible de encontrar, convergiendo en un desesperado deseo de muerte sólo conjurable por la poesía. Entre sus obras se destacan Las flores del mal (1857) y Los paraísos artificiales (1860).
“En algún lugar, no sé dónde, de alguna manera, no sé cómo, unos seres, no sé cuáles, libraban una batalla, un combate, una agonía que se desarrollaba como un gran drama o una composición musical; mi inquietud era tanto más difícil de soportar, puesto que ignoraba el sitio, la causa, la naturaleza, el posible resultado de la lucha. Como suele ocurrir en los sueños en los que por necesidad nos volvemos el centro de todo movimiento, yo tenía y no tenía poder para decidir el combate.”
Las Confesiones de un opiómano inglés constituyen un relato autobiográfico publicado por primera vez en 1821. A través de la descripción de los sueños y pesadillas derivados de la influencia del opio, el autor introduce un universo fantástico que deviene en un nuevo modelo estético. La obra tuvo repercusiones tanto en el ámbito artístico como en el saber médico.
El ensayista y crítico Thomas De Quincey nació en Manchester en 1785. Fue adicto al opio desde su juventud hasta su muerte, en 1859. Escribió un gran volumen de obras, aunque sólo publicó unos pocos libros y tuvo constantes dificultades financieras. Su influencia sobre autores como Poe y Baudelaire fue considerable.
A instancias de su hija Catherine, la célebre psicoanalista de niños y adolescentes Françoise Dolto revive en Infancias los primeros años de su vida. Presa de su familia pero al mismo tiempo dueña de una prodigiosa vitalidad, la pequeña Françoise despliega su curiosidad por todo lo que la rodea y se asoma a un mundo que se desangra en la Gran Guerra.
Entre gozos y sombras, Dolto se desconcierta ante la escasa capacidad de sorpresa revelada por sus mayores y a los siete años se considera una viuda de guerra, en duelo por un tío con el que se creía comprometida. De esos tempranos años datan la decisión de ser “médica de educación” y el desencanto porque sus plegarias no alcanzan para arrancar a su hermana de la muerte.
Entre anécdotas amargas y placenteras -pero siempre sabrosas-, Françoise Dolto rescata y analiza aquello que ayuda o destruye a los niños. Lejos de tratarse de escritos teóricos, Infancias constituye un testimonio autobiográfico pleno de libertad y de pasión.
“A menudo nos decía que si no hubiéramos sido sus hijos se habría sentido muy feliz de tenernos como amigos. Este libro en el que dialogamos es también el testimonio de una historia de amor entre una madre y su hija, ella y yo, que más allá de los vínculos de sangre tuvimos esa alegría de caminar en la vida, codo a codo, en la ternura.”
(del prólogo de Catherine Dolto)
Artículos de Prensa
La Voz del Interior (Córdoba), 14 de abril de 2002 (reseña).
Imago Agenda, noviembre de 2001: “Infancias”.
Clarín, 24 de noviembre de 2001: “Todo sobre mi madre (y las ajenas)”, por Norma Najt.
Página 12, Radar, 18 de noviembre de 2001: “Había una vez…”, por Jorge Pinedo.
La Nación, Cultura, 21 de octubre de 2001: “Preguntas y plegarias”.
Clarín, Revista Ñ, 23 de abril de 2005.
Le journal, 7 de diciembre de 1986.
L´evenement du jeudi, diciembre de 1986.
Nouvel observateur, 31 de octubre de 1986.