Libros del Zorzal
Nostalgia del absoluto, extrañeza y perplejidad
Rodolfo Moguillansky
Todo pensamiento está siempre a un tris de dejar de serlo por su afán totalizador, precipitándonos en las supuestas certezas del sentido común, apuntaladas en nuestra inevitable pertenencia a conjuntos. Padecemos de un horror al vacío, a lo incierto, a lo imposible de significar y también a no pertenecer. Vivimos con la nostalgia del absoluto que suele darnos la ilusión de que somos parte de un conjunto, y estamos ciegos frente al hecho de que esas ilusiones dependen de los distintos contextos en que estamos incluidos.
En este libro, Moguillansky intenta encontrar herramientas psicoanalíticas y resquicios en nuestras teorías para que la tarea de entender no naufrague capturada por el anhelo del absoluto y se pueda transitar el pasaje de la extrañeza inevitable a la perplejidad posible.
Rodolfo Moguillansky, médico, psiquiatra y psicoanalista, ha escrito La vida emocional de la familia (1996), Vínculo y Relación de objeto (1999), Pensamiento único y diálogo cotidiano (2003), y compilado Escritos Clínicos sobre perversiones (2002). Ha recibido los premios Bleger (1999), Liberman (2000), y Storni (2001). Es Profesor del Instituto de Psicoanálisis de APdeBA, en la Maestría en Psicoanálisis de la Universidad de la Matanza, Docente Libre del Departamento de Salud Mental de la Facultad de Medicina de la UBA y Conferencista en la Asociación Madrileña de Psicoterapia Psicoanalítica (AMPP) y en iPsi (Barcelona).
El psicoanálisis no está muerto, como muchos agoreros afirman. Muy por el contrario, goza de buena salud en tanto sigue produciendo discusiones, explicaciones y ayuda en los pacientes que nos convocan. En verdad, sólo está muerto para aquellos colegas que suponen un psicoanálisis congelado, no dinámico, alejado del contexto de su práctica y ajeno a los cambios que la contemporaneidad provoca en la producción de la subjetividad.
Ya pasó el tiempo tranquilo en que el simple hecho de pertenecer a una institución y tener un diván nos colocaba en posición de psicoanalistas con un gran porcentaje de pacientes cuasi-cautivos. Ser terapeutas hoy no nos ubica, dentro del imaginario social, en el lugar de prestigio y poder del que todo lo conoce. Hemos dejado de ser “especiales”.
Si evitamos el encierro solipsista que nos hace creer que somos portadores de “la verdad”, deberemos aceptar que no existe ninguna perspectiva que contenga todas las respuestas. Esta postura nos llevará a tolerar la incertidumbre y nos empujará a indagar constantemente sobre lo que hacemos. Tendremos que practicar este ejercicio con honestidad intelectual, aun si nos enfrenta con las más tremendas contradicciones. Tengamos paciencia, porque de la contradicción saldrá algún resultado, aunque muchas veces nos sorprenda.
Artículos de Prensa
Página 12, Psicología, 4 de septiembre de 2003: “Por tres días nos amamos sin saber nuestros nombres” por Hugo R. Bianchi.
“La vocación del psicoanalista”, por Hugo Lerner.
“Lejos del ideal obsesivo”, por Susana Sternbach.
Nuevos nombres del trauma completa una serie de cinco títulos ya publicados, pero a diferencia de los anteriores, este libro presenta no sólo articulaciones en cuanto a la teoría psicoanalítica, sino también cierta escritura testimonial de las propias vivencias de la autora, por pertenecer a una familia judía que sobrevivió a la shoah. Es así como las páginas de Nuevos nombres del trauma están mechadas, junto a las enseñanzas psicoanalíticas en un recorrido freudiano-lacaniano, con poemas y un cuento.
La autora piensa a la escritura como un pase discursivo, de allí que se interese por los testimonios de los sobrevivientes de la shoah. Imre Kertész, Jorge Semprun, Primo Levi, Robert Antelme, entre otros, acompañan en algunos capítulos con sus pensamientos.
Bejla Rubin de Goldman nació en Munich (Alemania) a pocos años de finalizada la Segunda Guerra Mundial. Es psicoanalista, docente universitaria (UBA, Psicología) y supervisora en el Hospital Pirovano.
Artículos de Prensa
Clarín, Revista Ñ, 3 de enero de 2004: “Holocausto”.
El autor afirma que el sentimiento de pertenencia a los conjuntos en que vivimos termina por modelar nuestro pensamiento mediante la introducción de significados instituidos. Advierte que si bien en los últimos cinco siglos hubo un cambio en la ratio, concebido por la producción artística y la especulación teórica -en tanto dejó de creerse en la soldadura sin fisuras entre la representación y lo representado, entre el significante y el significado- este cambio no se vio totalmente acompañado por mudanzas en los modos de pensar usuales de la gente, ni en sus conversaciones cotidianas.
Moguillansky sugiere que la independización entre significante y significado en la reflexión artística y científica no hizo variar lo que el establishment social considera sensato, racional, normal. Por el contrario, el sentido común ignora esta independencia y desde él se tiende a creer que razonamos igual, que vemos lo mismo, que sentimos de modo uniforme, originando un colosal malentendido que incluso suele teñir las discusiones entre los miembros de la comunidad científica.
Rodolfo Moguillansky, psiquiatra y psicoanalista, ha escrito La vida emocional de la familia (1996), Vínculo y Relación de objeto (1999) y ha compilado Escritos Clínicos sobre Perversiones y Adicciones (2002). Ha recibido los Premios Bleger (1998), Liberman (1999) y Storni (2000). Es Profesor en APdeBA y en la Maestría de Psicoanálisis de la Universidad de la Matanza, docente libre en la Facultad de Medicina de la UBA y docente invitado en la Universidad Complutense de Madrid.
Artículos de Prensa
Página 12, Psicología, 8 de mayo de 2003: “Dios ha muerto pero a mí no me importa”, por Rodolfo Moguillansky.
Las experiencias de transformación estética aquí propuestas superan, en la acción creativa, la percepción de las propias posibilidades en torno a los haceres habituales orgánicos al yo. Se introduce a los sujetos en otros modos de atravesar la escena y, por consiguiente, de recuperar los poderes y los haceres del cuerpo. Se trata de una preparación para la acción dramática que trae aparejados cambios en la percepción. Este modo de la práctica constituye un agenciamiento teatral, una manera de concebir la actuación dramática que abre a los participantes nuevas autopercepciones. Modos de ser terapeuta es una flecha que se tensa en el arco de la vida cotidiana, se apoya en la cuerda de las artes dramáticas y propone a los contemporáneos como nuevo blanco ampliar la conciencia y el conocimiento de sí.
El Lic. Raúl F. Cela fue miembro de la cátedra de Antropología que dirigiera el Dr. J. Cuatrecasas en la Universidad Nacional de La Plata. Fue miembro Fundador de la SAP. Creó EPAIS, Escuela de Psicología Analítica Institucional y Social, dedicada a la formación de terapeutas de grupo en psicodrama. En los últimos 13 años se ha incorporado a la Escuela Tradicional Japonesa Shugendo Ryú Nipon de la República Argentina que dirige el sensei Luis Falcone, donde ha desarrollado diversas artes vinculadas estrechamente con el Zen. Hace 6 años fundó Pasaje Zen, institución dedicada difundir los conocimientos del Psicodrama, el Esquizoanálisis y el Zen con sus desarrollos en psicoterapia individual, grupal e institucional. Es miembro de la Comisión Científica del Congreso Iberoamericano de Psicodrama.
CEFYP, Centro de Familias y Parejas, celebró su vigésimo aniversario con la realización de un Congreso interdisciplinario. Reconocidos terapeutas familiares sistémicos y psicoanalistas de sólida trayectoria aportaron su experiencia a nuestra propuesta: dialogar sobre la clínica a partir del reconocimiento respetuoso de las diferencias. Este volumen recoge el trabajo realizado en las Mesas Clínicas y permite el ingreso al debate de teorías a partir del estímulo de distintos tipos de consulta.
“El diálogo en la pareja” (Loketek), “Familias gravemente perturbadas e interculturalidad” (Sluzki), “Niño sintomático y familia” (Glasserman), “Infidelidad en la pareja, secretos y justicia” (Falicov), son los ejes de las presentaciones que hemos decidido compartir en este libro.
Desde sus orígenes hasta hoy, la Terapia Familiar Sistémica se ha difundido y transformado. Muchos profesionales de América Latina y Europa, como así también de Estados Unidos, han adoptado el trabajo con familias como recurso para mitigar el dolor del individuo. Fuertes cambios epistemológicos acompañaron el desarrollo de la terapia familiar, pasando de una “Cibernética de primer orden” a una “Cibernética de segundo orden”, bucle recursivo que modificó sustancialmente el lugar del terapeuta en su trabajo con la familia y, por lo tanto, sus intervenciones.
La Fundación CEFYP, en su crecimiento, se acopló a esta evolutiva y continúa formando terapeutas con esta línea de trabajo. La observación de videos y entrevistas en vivo, las dramatizaciones y la participación en los diversos grupos de investigación (Pareja, Familias con Niños, Violencia y Marginalidad, Familias Ensambladas, Diversidades Familiares, Trastornos de la Conducta Alimentaria) son herramientas cotidianas del trabajo en este Centro de Familias y Parejas.
Artículos de Prensa
Revista Lote (Venado Tuerto), febrero de 2003.
¿Qué es lo distintivo del humano? ¿Qué lo diferencia del animal y de las máquinas? El autor -basándose en un terreno que construye desde distintos enfoques, como el psicoanálisis, la biología, la física, la antropología e incluso la filosofía y la historia- propone una tesis novedosa: el humano es, en realidad, un animal “fallado” en su modo de capturar el mundo que lo rodea. Eso lo vuelve capaz de conectarse con algo que su lógica no puede comprender: lo inconsistente. Esa gloria o perdición del humano, el hecho de ir más allá de lo consistente, se revela como su rasgo decisivo: fuente de su capacidad creativa y de la perturbación que constantemente produce en el medio que habita. Los vínculos, el psicoanálisis, la crianza y hasta el tema de la emergencia del humano se abordan en el presente libro a partir de esta novedosa perspectiva.Julio Moreno es Doctor en Medicina graduado en la Universidad de Buenos Aires (UBA). Empezó su carrera como investigador científico en el campo de las neurociencias bajo la dirección de H. Gerschenfeld, M. Cereijido (UBA, en Argentina) y J. Diamond (UCLA, en los Estados Unidos). En 1976 inició su formación psiquiátrica y psicoanalítica. Es miembro titular de la Asociación Psicoanalítica de Buenos Aires y de la Asociación Argentina de Psicología y Psicoterapia de Grupo.“Estamos ante un libro que ayuda fuertemente a cuestionar algunas certezas de nuestro tiempo, como la exaltación de lo identitario, la complementariedad y las creencias revestidas de conocimiento científico.”
(del prólogo de Isidoro Berenstein)
Artículos de Prensa
Revista Lote (Venado Tuerto), enero de 2003.
Clarín, 5 de octubre de 2002: “Cómo nos hicimos humanos”, por Juan Carlos Volnovich.
Sangre o elección, construcción fraterna
Juana Droeven (compiladora)
Sangre o elección, construcción fraterna se abre con un interrogante aparentemente banal: ¿qué significa “hermano” en nuestros días? Sin embargo, cuando los prejuicios dejan paso al pensamiento comienzan las sorpresas conceptuales y los imprevistos a partir de los cuales pueden emerger nuevos modos de producir sentido. Para explorar estos territorios de la diversidad familiar y el vínculo fraterno han sido convocados destacados profesionales de diferentes disciplinas y estilos, quienes aportaron múltiples miradas desde la semiología, la historia, los medios de comunicación, la religión, la historia en el campo de las disciplinas psicológicas y la epistemología. “La tesis de Juana Droeven es, en principio, sorprendente, pues choca contra la serie de hábitos más acendrados de nuestras certezas -de las más primarias y de las más teóricas. La relación de hermandad no se comprende a partir de las relaciones de filiación, no es un derivado de las relaciones paterno-filiales; la relación paterno-filial, lejos de constituir el fundamento de las relaciones fraternas, constituye el obstáculo específico, el estorbo más esencial para pensar lo emergente de las relaciones de hermandad” (Ignacio Lewkowicz).
Artículos de Prensa
Página 12, 26 de septiembre de 2002: “Hermanos de calle y hermanos de sangre”, por Hugo Vezzetti.